El aire acondicionado es una técnica moderna que consiste en el tratamiento del aire con el fin de aportarle las condiciones de confort que puedan faltarle.
Un aire correctamente tratado deberá incidir sobre las siguientes variables:
1) Temperatura.
2) Humedad.
3) Velocidad del aire.
4) Limpieza del aire.
5) Ventilación.
Estas cinco variables son un claro exponente de un bienestar ambiental, por lo que su adecuación a las necesidades de cada caso será de vital importancia.
Temperatura
Es la primera variable a considerar y su función es la de eliminar la sensación de frío o calor. La temperatura que debe tener el aire para que se dé esta situación, suele ser:
Verano:23ºC® 28ºC
Invierno:19ºC® 24ºC
Humedad relativa
Es la variable que nos produce la sensación de seco o húmedo y es tan desagradable cuando hay exceso como cuando hay defecto. Su valor normal para cualquier época del año suele ser del 55% al 65%.
Velocidad del aire
Conseguidas unas condiciones de temperatura y humedad, éstas deben hacerse llegar al cuerpo humano mediante un correcto movimiento del aire y siempre con una velocidad no molesta para los ocupantes del local.
Limpieza del aire
El hombre respira normalmente 15 kg. de aire por día, lo que da idea de lo fundamental que es para la salud y el confort la limpieza del mismo. El aire suele contener polvo, humos, etc. y por lo tanto debe filtrarse.
Ventilación
Es imprescindible aportar una cierta cantidad de aire de ventilación, aire del exterior, al local a acondicionar, con objeto de eliminar el aire viciado y los malos olores.
Además de una buena ventilación, en ocasiones se hace imprescindible una desinfección y una desodorización del aire. Un procedimiento para conseguir estos dos cometidos es la ozonización del aire; recordemos que el ozono es un excelente desinfectante y a la vez es un buen desodorante.