9.1. INSTALACIONES DE ALUMBRADO
Como consecuencia de que existen períodos más o menos largos, durante los cuales hay ausencia total o parcial de la luz natural, se hace necesario sustituir o compensar esta mediante luz artificial.
El problema se nos plantea ante la necesidad de disponer de una iluminación artificial, que si bien dista notablemente de la natural, al menos cumpla unos mínimos establecidos en cuanto a calidad y cantidad.
El ojo humano está habituado a altos niveles de iluminación, proporcionados por la iluminación natural, por lo que lo ideal sería disponer de niveles similares a aquellos. Sin embargo, y a pesar de contar con fuentes de luz artificial de elevado rendimiento, en muy pocas ocasiones resulta conveniente, bajo el punto de vista económico, la utilización de niveles luminosos de magnitud similar a los proporcionados por la luz del día.
La luz del día nos proporciona niveles de iluminación del orden de 10.000 a 100.000 lux, mientras que artificialmente raras veces sobrepasaremos niveles superiores a los 2.000 lux. Pese a esto, el ojo humano con su enorme capacidad de adaptación, nos permite obtener sensaciones de bienestar y satisfacción con niveles tan bajos.
Con el fin de diferenciar los procedimientos de cálculo utilizados en las instalaciones de alumbrado artificial, estas las dividiremos en dos apartados:
* Alumbrado de interiores.
* Alumbrado de exteriores.
Pasemos seguidamente a su estudio.